En sólo un año, el Leicester City pasó de estar con pie y medio en la Championship, segunda categoría del fútbol inglés, a acariciar el título de la Premier League.
Un año en el que el polémico técnico Nigel Pearson abandonó el banquillo del King Power Stadium para hacer sitio al conciliador Claudio Ranieri, en un nombramiento que despertó muchas dudas en Inglaterra.
El veterano Ranieri, de 64 años, que llegaba al Leicester después de perder con la selección de Grecia ante las Islas Feroe, se convirtió, sin ni siquiera haber debutado, en el blanco de las críticas y en el favorito de las casas de apuestas británicas para ser el primer entrenador destituido en la temporada 2015/2016.
Ahora, al estratega italiano, "The Godfather" ("El Padrino"), como lo conocen en Leicester, lo vuelven a colocar como objetivo de equipos punteros de Europa como Chelsea, Inter de Milán o, incluso, la selección italiana.
Ranieri obró el mayor 'milagro' que se ha visto en el fútbol moderno en los últimos años. El entrenador transalpino ha conseguido, ocho meses después de su nombramiento y sin hacer apenas ruido, situar al Leicester entre la élite del balompié inglés.

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